Bebederos y vinagre

Durante el período de muda mis voladoras permanecen encerradas en el palomar. Son aproximadamente cuatro meses sin salir por los graves problemas que tengo con las rapaces en ese momento de alta vulnerabilidad. Comienzo a soltarlas a mediados de enero y, desde el primer día que salen, saben que si no entran rápidamente se quedan sin comida. La razón es simple: en ese momento la comida es ligera y escasa, y la que no espabila se encuentra al entrar con que sus colegas se merendaron su parte.

Cuando ya están vacíos los comederos, los retiro, los cuelgo de una alcayata en la pared (no quiero que se manchen) y paso a darles de beber. La idea es que en todo momento me reconozcan como el amigo que les da de comer y beber (reforzar el vínculo) y que se habitúen a lo que se van a encontrar en la cesta más adelante, en los concursos de Fondo y Gran Fondo. Para gestionar estos objetivos me compré hace años la parte posterior de una cesta, la corté en dos mitades y me fabriqué una “carcasa-bebedero”.

Coloco dos bebederos “propiamente dichos”, en el artilugio, uno a cada lado, y paso a llenarlos por medio de una manguera. De esta forma y gracias a esta variante del reflejo de Pavlov, además de aprender a meter la cabeza por las ventanitas, son condicionadas para que sepan que es la hora de beber y vengan rápidamente a la llamada del ruidito del chorro. En los concursos de Fondo, cuando el “convoyer” vaya llenando los bebederos en el camión, espero que el tal ruidito sea la señal, bien conocida, de que toca beber y que no pierdan tiempo en hacerlo.

Bueno, probablemente las palomas iban a beber de todas formas (la sed, el fino olfato…), pero me gusta el sistema, no me supone ningún esfuerzo, es algo que me demora apenas un par de minutos cada día y es posible que hasta pueda ayudarles un poquito.

Mis palomas entrenan por las tardes y los bebederos quedan operativos hasta la noche, momento en el que los retiro y pongo a secar, cuando voy a cerrar el palomar. De esta forma garantizo que no se forme el “biofilm” que tan bien describe Félix Martín Vilches en uno de sus artículos, puerta abierta a la entrada de posibles infecciones.

Actualmente está muy extendida en colombofilia la costumbre de añadirle un chorrito de vinagre de manzana al agua de bebida con el fin de acidificarla un poco y dificultar de esta manera la progresión de infecciones intestinales, con el argumento de que al disminuir el pH intestinal se dificultaría su crecimiento. Yo mismo usé vinagre de manzana durante un tiempo, después de haber leído informaciones que afirmaban que podría ser una buena forma de protegerse contra la enfermedad por adenocoli y después de ver cómo lo usaba gente muy buena en Bélgica y Holanda. Por desgracia, fue precisamente en esa época, con vinagre de por medio, cuando mi colonia fue víctima de esa incipiente epidemia. Y aunque un caso no hace estadística, me hizo pensar que, como con otras muchas cuestiones, los colombófilos solemos ser, con frecuencia, bastante crédulos.

Hablando sobre estos temas con mis amigos de club, hace un tiempo, conveníamos que, de todas formas, el vinagre debía de jugar un cierto papel preventivo cuando se añadía al agua del bebedero, aunque no fuese precisamente el que explicaba más arriba.

El agua ligeramente acidulada por el vinagre tiene la capacidad de resistir mejor una posible contaminación biológica, al menos durante un tiempo, y por tanto su uso puede resultar útil en la prevención de las enfermedades infectocontagiosas mediadas por ella.

En la XLVI Exposición Galega da Pomba Mensaxeira celebrada en Lugo el pasado mes de enero, el conocido veterinario leonés, D. Guillermo Barrallo, abundó en el tema y animó a acidificar el agua de bebida para poner freno a la tricomoniasis. Y apenas unos días más tarde -casualidades- leía en el último libro editado por el Sr. Schaerlaeckens, el conocido cronista colombófilo holandés, desmitificador donde los haya, que cuando se generalizó el uso del vinagre de manzana lo probó en su propio palomar y evidenció que, para su sorpresa, desde aquel momento no volvió a tener noticias de las tricomonas.

Reflexionemos sobre el uso milenario del vinagre en nuestra cultura alimentaria y en el porqué de esa costumbre. ¿Por qué razón comenzó a usar el hombre el vinagre? Más allá de sus características organolépticas (sabor, color, aroma) que lo convierten en un ingrediente muy atractivo para nuestra cocina, el vinagre es útil porque, cuando aderezamos ensaladas y escabeches, las lechugas, tomates, pimientos y pescaditos van a ser capaces de “resistir” durante unas horas, gracias a su ligera acidez, las posibilidades de contaminación.

Eso mismo es lo que creo que ocurre con el vinagre de manzana en el agua del bebedero, que no va a permitir, durante un tiempo, que progresen en ella los productos biológicos que pudiesen haberla contaminado, ejerciendo por tanto un cierto control sobre las enfermedades infecciosas que pudiesen provocar. Pero dudo que el beneficio que pueda derivarse de su uso en colombofilia (y en la cocina) tenga que ver con la dudosa variación que pueda producir en el pH intestinal de nuestras palomas ya que los seres vivos tienen una considerable capacidad de homeostasis, es decir, de mantener estable todos los parámetros de su medio interno: temperatura, pH, equilibrio hidro-electrolítico, glucosa, calcio, hierro, y un largo etc., y ese cambio en el grado de acidez intestinal sería rápidamente neutralizado. Desconozco cuál puede ser el pH habitual en el buche de las palomas para poder hablar de esto con propiedad, pero puede darnos un poco de luz el hecho de que en los mamíferos parece bastante evidente que el posible efecto del pobre y débil ácido acético del vinagre de manzana no puede soportar la comparación frente al eficaz y potente ácido clorhídrico de nuestros estómagos, verdadera y poderosa barrera ácida contra la infección oral de posibles agentes infecciosos.

Y a lo que voy. Que como de lo que se trata es de minimizar contagios inducidos por el agua de bebida, pienso que la estrategia de dar de beber y retirar a continuación el bebedero puede resultar, cuanto menos, tan eficaz como añadirle vinagre al agua en el bebida.

Pero volvamos a los bebederos.

Como decía al principio, a estas alturas de temporada deportiva en las que estamos, mis palomas, una vez que acaban de comer y beber no vuelven a disponer de agua hasta el día siguiente, al finalizar su entrenamiento.

El problema se complica cuando suben las temperaturas, pues con el calor, la restricción hídrica puede resultar todo un inconveniente. Por eso, en cuanto progresa la primavera, al ir por la mañana temprano al palomar antes de irme a trabajar y después de echarles unos granos en los comederos, de echarle un ojo a las deposiciones y de raspar los posaderos (al no estar las heces pisadas no me lleva ni cinco minutos), vuelvo a ponerles de beber… de la misma manera, pero en otro tipo de bebederos. A esas alturas del calendario mis palomas ya suelen estar separadas por sexos, y utilizo unos bebederos similares a los recipientes de grit, pero de mayor capacidad.

Les doy de beber llamándolas con el ruidito que hace el chorro de la regadera y les dejo el bebedero toda la mañana. Luego, al mediodía, en cuanto vuelvo a casa para comer, los retiro y los pongo a secar, por aquello del biofilm, y hasta el día siguiente. Puede parecer un engorro, o trabajoso, pero es simplemente una pequeña rutina de trabajo.

No es que este modo de proceder vaya a conseguir que una paloma mediocre vaya a ser capaz de realizar una buena carrera sólo por el hecho de que no se haya olvidado de beber en la cesta… pero yo me quedo más tranquilo pensando que si no vuelven o lo hacen tarde no va a ser por culpa de no haber bebido en la cesta.

Un abrazo y salud.

Pepe Pereiro Francés


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 Bebederos y vinagre

El vinagre de sidra

El secreto de los colombófilos campeones.

El uso de vinagre de manzana es uno de los trucos que emplean los más grandes campeones colombófilos, Atout Pigeon explica el por qué, pero sobre todo el cómo.

El vinagre de manzana es uno de los trucos recomendado por Atout Pigeon debido a su eficacia y los pocos efectos secundarios que conlleva su uso.

Por desgracia, para beneficiarse de todas sus ventajas, el vinagre de sidra debe ser utilizado de una manera particular y ser de una calidad especial, como veremos más adelante.

Personalmente somos poco aficionados a los “trucos colombófilos”, el uso de vinagre de manzana es sin embargo una excepción a la regla, sus efectos positivos sobre sus palomas son formidables.

¿Qué campeón utiliza el vinagre de manzana en colombofilia? Jos Joosen, por ejemplo.
Muchos aficionados a las palomas conocen su uso, pero no necesariamente lo utilizan de forma correcta. Ahora sabemos cómo hacerlo gracias a la experiencia compartida de los otros aficionados y de algunos campeones, a los que agradecemos aquí.

Jos Joosen utiliza vinagre de manzana abundantemente y sin limitación alguna. Jos fue Campeón de Europa en 2010, 1º de Perpiñan en 2006, 1º de Cahors, y engarza las victorias como otros enhebran perlas, a partir del “secreto” del vinagre de manzana, truco que compartió con ustedes a través de d’ Atout Pigeon

¿Qué cabe esperar de la utilización de vinagre de manzana en colombofilia?
Gran capacidad de desinfección para palomas y pichones, fuente de minerales, de oligoelementos, (incluyendo potasio, cloro, calcio, azufre, flúor, hierro y silicio), refuerza la inmunidad, fuente de ácidos orgánicos, previene infecciones del aparato digestivo evitando la propagación del E. coli y de la salmonela, ahorra tratamientos antibióticos, combate la fatiga y el insomnio, es digestivo, un arma contra el sobrepeso y resulta excelente para la paloma contra el calor.

Las palomas de Guadalupe
Las palomas de Guadalupe son muy diferentes de las de Francia o Bélgica, están habituadas a volar con grandes calores y en condiciones magnéticas especiales, y se utilizan comúnmente para distancias muy cortas. Por tanto, la deshidratación es aquí un factor a manejar con cuidado, pues si pierden el 5% de agua del cuerpo de la paloma van a aparecer perturbaciones del vuelo, si falta el 10%, el vuelo ha de interrumpirse y si falta más de un 15% se produce un riesgo vital cierto.
El vinagre de manzana puede reducir el aumento de la alcalinidad de la sangre de la paloma en vuelo bajo grandes calores, nada menos!

¿Por qué es el vinagre de manzana eficaz con las palomas?
El vinagre es un ácido (mayoritariamente ácido acético, aunque otros ácidos están presentes) obtenido por oxidación del alcohol (etanol).

El vinagre se utiliza hoy en día para luchar contra las bacterias en la industria alimentaria, pero en el siglo XVIII, se dice que fue quien hizo retroceder la gran peste de 1720 en Marsella.

El vinagre de manzana se obtiene de las manzanas, y por supuesto tiene beneficios adicionales a los de su acidez…

Valores aproximados del pH de diferentes líquidos de uso cotidiano.

– Ácido clorídrico molar: 0
– Ácido de drenaje de minas: <1,0
– Ácido de baterías: <1,0
– Ácido gástrico: 2,0
– Zumo de limón: 2,4
– Cola: 2,5
– Vinagre: 2,9
– Zumo de naranja o de pomelo: 3,5
– Cerveza: 4,5
– Café: 5,0
– Té: 5,5
– Lluvia ácida: <5,6
– Leche: 6,5
– Agua destilada: 7,0
– Saliva humana: 6,5 – 7,4
– Sangre: 7,34 – 7,45
– Agua de mar: 8,0
– Jabón: 9,0 – 10,0
– Amoniaco: 11,5
– Cal: 12,5
– Hidróxido de Sodio molar: 14,0
¿Por qué el vinagre puede reemplazar a la cal en los palomares?
Los Patógenos se desarrollan idealmente en un medio con pH 9 (alcalino). Todos sabemos que la higiene del palomar es primordial y que la lucha contra los patógenos comienza ahí.
En cuencos y bebederos, las peores bacterias y virus contaminan el agua y se propagan rápidamente a toda la colonia y a las paredes y muebles del palomar, que se convierten también en reservorios y fuentes de propagación.

Buen número de patógenos, como la salmonela o el E. coli, crecen en medios alcalinos, ligeramente básicos. Usando cal en las paredes y lejía diluida en agua para la limpieza, se les está ofreciendo un medio ideal para su desarrollo si se dosifica por lo bajo, mientras que si utilizan dosificaciones demasiado elevadas se compromete la salud de las palomas.

El vinagre de manzana es un buen remedio para eso.

Un poco de vinagre de manzana añadida al agua del bebedero y el vinagre pulverizado en las paredes del palomar ofrecen una protección natural y de bajo costo a nuestras atletas.
Generalice su uso para limpiar los objetos y accesorios del palomar, como comederos u otros objetos a esterilizar.

El vinagre de manzana que sea natural.
Para beneficiarse de las ventajas del vinagre de manzana, este debe ser un producto natural en sí mismo, fabricado con manzanas naturales, biológico para que todos los elementos estén bien presentes en el producto.

El producto no debe utilizarse con dosis elevadas, según mi investigación el consenso va en la línea de utilizar 1-2 ml de un vinagre de sidra de 5% por litro de agua.

Conclusión: uso diario de vinagre de manzana en el palomar. No hay ninguna razón científica que impida utilizarlo todos los días, como hacen los campeones… y funciona.

Traducido por José Pereiro Francés.

Sébastien Sabattini. – Secrets, astuces et révélations colombophiles
Extraído de: http://www.atout-pigeon.com/search/cidre/


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 El vinagre de sidra

La arcilla en el palomar

Cualquier ser vivo, ya sea animal o planta , precisa de unos aportes minerales para su desarrollo y perpetuación como especie, por tanto hemos de ser conscientes de la importancia que en colombofilia tienen los minerales que hemos de aportar a las palomas, sobre todo y muy especialmente en su etapa reproductora y deportiva.

Sin estos minerales, no serían posible las estructuras óseas, las plumas o la cáscara del huevo etc.

Antes de meternos en harina sobre las propiedades de las arcillas y su uso en el palomar, habría que aclarar algunos conceptos para evitar equívocos sobre productos similares que usamos en el palomar.

Leyendo aquí y allá, nos encontramos que en muchas ocasiones hay una generalizada confusión y se usa la palabra grit para describir varias cosas a la vez. En principio, se puede decir que comercialmente la palabra grit se usa para así llamar a una mezcla de piedrecillas de carbonato cálcico (mármol) de color rojo y blanco que va mezclado con piedra silícea, ostras u otras conchas machacadas e incluso con algas marinas secas. Todos estos ingredientes con una granulometría apta para que las palomas lo puedan ingerir.

Por otro lado, también llaman grit a las mezclas que los colombófilos antiguos hacían artesanalmente y que estaba compuesta por adobes viejos molidos, cáscara de ostra, cáscara de huevo, sílex, carbón de madera, cal vieja, huesos calcinados y mármol ; todo ello triturado. Esta mezcla admitía otros ingredientes más “sofisticados” como puedan ser semillas de anís molida o en polvo, azufre en rama, corteza de sauce en polvo, sulfatos de cinc cobre o/y magnesio, sal, yodo potásico etc, etc.

Si buscamos en un diccionario inglés, encontraremos que grit simplemente significa gravilla, por tanto, para hablar con propiedad y en evitación de equívocos, se podría llamar grit a esa mezcla de mármoles rojo y blanco, sílex, conchas y algas y por los que no cobran un precio desmesurado.

Mientras que a la mezcla de ladrillos en polvo, carbón vegetal, sal, cal etc, etc… merece un nombre más apropiado por su composición. Hay un producto comercial que llaman pierre a picorer (piedra para picar) y que tampoco describe bien su composición, ya que la arcilla y no la piedra es el componente básico de esta mezcla. A esta mezcla le cuadraría mucho más el nombre que le daban los aficionados antiguos y que es pan de arcilla.

El pan de arcilla se elaboraba en el palomar y a las palomas se les daba fresca, luego llegó la comercialización de todo y se elaboró seca por cuestiones de idoneidad, almacenamiento, efectividad comercial y logística.

En el mundo de las aves, la ingestión de piedrecillas y arcillas es un denominador común de todas ellas ya que lo necesitan para su sistema   digestivo (son sus dientes) y reproductivo. Pero no solo la necesidad de ingerir guijarros y sustancias terrosas como arcillas se da en el mundo animal, se ha constatado que en sociedades preindustriales es una práctica muy habitual que niños y embarazadas ingieran habitualmente arcillas para cubrir sus necesidades minerales.

Esta predisposición animal a ingerir sustancias terrosas o arcillosas se llama geofagia.

No es difícil, ver en granjas y corrales con mucha densidad de aves, a gallinas que se despluman unas a otras. Este picoteo con desplume no obedece en su mayor parte a la agresividad de las aves sino a carencias de la propia gallina, ya que una vez arrancada la pluma esta se almacena en la molleja y sustituye (en su ausencia) a las necesarias piedrecillas (grit) que le sirven para triturar el grano. Independientemente de esta necesidad de ingerir piedrecillas para sustituir la ausencia de dientes, las aves necesitan ingerir arcilla para complementar sus necesidades minerales y de otra índole.

La arcilla es un mineral abundantísimo y constituye gran parte de los suelos y sedimentos. Es roca sedimentaria de muy variada composición y con el denominador común de su fina granulometría.

Esta abundancia y su fácil manejo ha favorecido que el ladrillo juegue un papel básico en la sociedad. Pero no solo se utiliza la arcilla en la construcción sino que tiene infinitas aplicaciones e interviene en procesos de fabricación de papel, caucho, pinturas, farmacia y obviamente en agricultura y ganadería.
Hay arcillas verdes, negras, blancas, rojas e incluso azules, dependiendo de la clase de arcillas contienen: sílice, magnesio, calcio, sodio, potasio, hierro y cinc en mayor o menor proporción.
La ciencia no conoce aún al 100% todos los beneficios que la arcilla puede hacer en el organismo, pero se sabe que es: desinfectante, antiinflamatoria, refrescante, calmante, antibiótica, cicatrizante, inmunoestimuladora, etc, etc…

Según estudios del “Poultry Research Institute”, el aporte de pequeñas cantidades de arcillas (1%) en la alimentación de las aves de corral, se incrementa la producción de huevos un 15% y aumenta el tamaño de los mismos en un 10%, así como también aumenta la dureza de su cáscara.

Por otro lado, y según el mismo estudio, excretan un 26% más de toxinas y alcaloides, y absorben un 42% más las proteínas.

Las arcillas pues, tienen una doble misión. Por un lado actúa como impulsor del crecimiento y por otro lado atrapa toxinas y las expulsa. Esto se debe a la capacidad de absorción de las arcillas y a que permanecen más tiempo en la zona intestinal absorbiendo el exceso de agua y favoreciendo la óptima absorción de los alimentos y su digestibilidad. Al absorber más agua, propicia que los excrementos sean más sólidos retrasando la fermentación de los excrementos acumulados y reduciendo la visita de insectos y parásitos al palomar. Esta solidez de los excrementos reduce el peligro de amoniaco en el palomar.

Todas estas características de las arcillas y grits las hacen imprescindibles en todos los palomares, sobre todo en aquellos donde las palomas no puedan campear libremente o estén encerradas.

Desde hace algunos años, yo me hago mi propio pan de arcilla (piedra para picar), la razón de hacérmela es que me parece abusivo el precio que tiene estos productos en el mercado.
Después de 5 intentos, la fórmula que me ha resultado mejor es la siguiente:

– 4 kg. de barro arcilloso.

– 200 gr. de cal vieja.

– 60 gr. de azufre en rama.

– 70 gr. de sal fina.

– 1200 gr. de piedra sílex.

– 650 gr. de ceniza de madera.

– Un buen puñado de anís, ya sea en semilla o molido, o en su defecto, licor de anís.

-200 gr. de vitamineral.

Mezclar todos los ingredientes y cuando tengamos una mezcla homogénea ir añadiendo agua hasta que toda la mezcla se haya humedecido. (No conviene que sobre agua, eso se puede constatar cuando la mezcla empieza a brillar).

Hacer tortas de 150-200 gr. y dejar secar al sol varios días volteándolas diariamente. Una vez secas las tortas totalmente, almacenar en lugar seco.

He de reconocer que si bien creo que los ingredientes que uso son los adecuados y en su justa medida, no he podido conseguir la textura que tienen los panes de arcilla (piedra para picar) comerciales. Posiblemente sea por la diferencia que hay entre un secado natural y un secado forzado e industrial.

Seguiré buscando una mejora en la textura.

Félix Martín Vilches


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 La arcilla en el palomar
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