El estándar internacional

Es un error profundo creer que el asunto del Estándar es cosa nueva.

Yo soy colombófilo activo desde 1904, pero antes tenía un pequeño palomar en la granja de mis abuelos. Constituía el séptimo construido en las dependencias de dicha granja. Uno para mi abuelo, que también se llamaba Enrique Landrey, uno para mi tío mayor, dos para mi padre y dos para mi tío el menor, que también se llamaba Enrique.

En esta época, los medios de comunicación eran pocos y los precios de los billetes de ferrocarril costaban mucho menos que hoy. Aproximadamente en las 3000 comunas de Bélgica, existían sociedades colombófilas, y por centenares, en las ciudades importantes como Bruselas, Amberes, Lieja o Gante. En la aldea donde nací había más y 150 colombófilos en una población de 1200 habitantes, y las dos sociedades organizaban concursos de hasta 400 Km cada semana. En Bruselas había concursos durante el invierno, es decir, todo el año.

Pero en las localidades del campo esto era muy difícil y en invierno la actividad de los aficionados consistía en organizar exposiciones de belleza, hasta dos y tres veces por semana. En dichas exposiciones era posible apostar hasta 20, 30 francos de oro por paloma. Naturalmente, los pequeños aficionados apostaban solo medio o un franco.

En ningún caso los jueces podían tomar las palomas en sus manos. La clasificación “a la belleza” únicamente se hacía a “la vista” en jaulas cerradas con un precinto de plomo.

Como comprenderán, raras eran las palomas de gran valor deportivo que ganaban un premio contra los especialistas de exposiciones que venían con ejemplares que vivían en pajareras, de donde salían para volar solo una vez por semana y únicamente en tiempo favorable.

Los “ases” de las exposiciones recibían sobre todo granos muy ricos y excitantes como cáñamo, semillas de berza, mijo, girasol y vezas. Eran escogidos entre ejemplares de tamaño superior a la media con lasas y plumas largas.

Por fin, apareció entre los buenos colombófilos una reacción para descartar las palomas imperfectas desde el punto de vista anatómico, pues los defectos sólo se pueden apreciar con la paloma en la mano.

El primer intento vino del Norte de Francia, donde los grandes colombófilos como el Presidente Lero-Béague, Leon Faucompré, Pablo Sion o Appourchaux fijaron el Lille (1912) un estándar con veinte cotizaciones de cinco puntos cada una. Esta era la fórmula número 1 del Estándar llamado “Francés”.

Poco después en colaboración con los campeones belgas, apareció otra fórmula que se componía de diez cotizaciones a diez puntos. Después de la Primera Guerra Mundial tuvo lugar en París otra reunión entre mis amigos G. Stassart,Leopoldo Lamote, Arturo Marcial por Bélgica, Alberto Leroy-Béague, Pablo Sion por Francia, Ricardo Pantuzzi por Italia y José Fernández Calzada por España.

El nuevo estándar que resultó de sus trabajos estuvo aplicándose hasta la primera olimpiada colombófila que tuvo lugar en Bruselas en el año 1938. Una comisión de jueces de los 14 países extranjeros cambió muy ligeramente la fórmula de 1921, en vista de la segunda olimpiada, la de Colonia (1939), donde triunfó Bélgica con palomas escogidas en todo el país por su servidor y Guillermo Stassart.

Inmediatamente después de la Guerra Mundial, se fundó en Londres la Federación Colombófila Internacional. Sobre mi proposición fue escogido mi difunto amigo Henry Artens en calidad de Presidente y yo en calidad de Secretario General.

La tercera Olimpiada tuvo lugar en Lille y con este motivo tuvo lugar una nueva reunión de expertos franceses, belgas, ingleses y daneses. De dichas reuniones salió otra fórmula que permanece actualmente con la puntuación siguiente:

La paloma vista en la jaula:

1. Estética , cabeza, ojo y expresión general: 10 puntos

La paloma cogida en la mano:

1. Musculatura y equilibrio 30 puntos

2. Esqueleto (esternón y horquilla posterior) 10 puntos

3. Espalda, rabadilla y conexión 20 puntos

4. Ala, cola y calidad de la pluma 30 puntos

Total: 100 puntos

¿Qué vale esta fórmula para preciar las cualidades verdaderas de una paloma desde el punto de vista deportivo?

Lo que valen, como jueces, los que son encargados de ponerla en práctica, he escrito en mi último libro “La colombofilia de vanguardia”.

Clasificar las palomas participando en una exposición-concurso y separar una colonia en buenos y malos, son dos ejercicios totalmente diferentes que exigen aptitudes y una rutina totalmente diferente también.

El error continuado de los partidarios del estándar consiste en atribuir puntos muy importantes a la belleza de las palomas que nada tiene que ver con el valor deportivo.

Como circunstancias atenuantes tiene las que dan las reglas indispensables cuando se trata de otorgar premios en una exposición. Considerado como una regla clasificar una partida de palomas que todas tienen un mínimo de prestaciones buenas en los concursos, el estándar puede dar resultados satisfactorios.

Comentarios:

En el espíritu de los protagonistas del estándar voy a dar algunas explicaciones sobre los puntos anteriormente enumerados:

La paloma vista en la jaula.

1. Estética. Se trata de la belleza únicamente. A la apreciación del juez.

2. Cabeza. La cabeza debe enseñar antes de todo el SEXO. Un macho debe tener una cabeza fuerte, de macho y la hembra una cabeza elegante y fina de hembra y no una cabeza de macho.

3. Cuello. Cuello de toro corto y fuerte.

4. Ojos. De un color bien marcado, vivo y lisonjero.

5. Expresión. Inteligente, expresiva al juez y a cada uno de sus movimientos.

La paloma cogida en la mano.

1. Musculatura. La paloma tiene millares de músculos pequeños para abrir y cerrar su plumaje. Los músculos del vuelo que pueden alcanzar los dedos del juez son los dos pectorales superficiales que sirven para bajar las alas. La paloma posee también dos pectorales profundos que alcanzan sus alas y que sólo pueden ver después de haber matado la paloma. Aparecen como láminas entre el esternón y su quilla. Los músculos pectorales deben ser redondos y al mismo tiempo elásticos. Redondos porque son hinchados por el aire en los divertículos de los sacos aéreos que penetran en todas las partes del cuerpo. Elásticos porque no pueden ser prisioneros en la grasa que se puede ver antes de comer una paloma pelada que come demasiado y vuela muy poco.

2. Equilibrio. Debe existir en todas las partes del cuerpo. Una paloma mal equilibrada no puede volar bien. El vuelo remado es el más rudo medio de locomoción que existe en nuestra paloma de carrera. Para resistir los esfuerzos considerables que exige un desplazamiento rápido en un medio tan difícil y perturbado como el aire, la paloma debe tener un esqueleto capaz de resistir el trabajo considerable y, a veces, de larga duración de los músculos. Al contrario que la columna vertebral del hombre y más aún de los gatos o de las serpientes, la de la paloma puede compararse a una barra de apoyo rígida, formada por vértebras soldadas, salvo las cervicales y las coxígeas que deben permitir una gran movilidad de a cabeza a la cola. La delantera está protegida por la coraza del esternón que posee una quilla donde vienen a insertarse los poderosos músculos pectorales que deben mover las alas.

3. El lomo y la parte que impropiamente llamamos riñón, están protegidas por otra coraza, la que forman todos soldados en uno solo, los huesos de la pelvis y los de la región lumbar y la sacra y que se llama el hueso sacro-lumbar. Para reforzar el tórax y aumentar su rigidez, las costillas están unidas con largos apéndices articulados al esternón. Las clavículas están soldadas en su parte inferior y forman un hueso en forma de U o de V que se conoce como “horquilla anterior”. Contrariamente a los otros huesos, la horquilla anterior parece frágil y delicada, pero es de una gran flexibilidad. Actúa como un resorte cuyas extremidades se alejan y se aproximan según los músculos depresores del ala se distienden o contraigan. Una paloma cuya coraza dorsal ceda a la presión de los dedos o su horquilla no resista la misma presión, poco vale para el vuelo de resistencia ni para el viento de frente.

Algunas palabras a propósito de lo que se llama “horquilla posterior”. Contrariamente a lo que se lee a menudo, jamás pueden ser anchos ni paralelos. Son las varillas en forma de estilete del pubis. Lo que hace su solidez no es ni el espesor ni la rigidez, pues esas varillas son delgadas y elásticas. Su elasticidad depende de los ligamentos que la rodean.

Veamos ahora los huesos más importantes del ala de la paloma.

El ala es un brazo adaptado al vuelo. Las modificaciones profundas que los miembros anteriores han sufrido con ese fin, permiten siempre notar allí como en el brazo humano, el hombro el codo, el antebrazo, la muñeca, la mano y los dedos. Solamente la mano se ha alargado enormemente, los dedos no son más que tres y sólo dos huesos carpianos quedan libres en el puño, los otros tres están soldados a los metacarpos. El juego de las articulaciones permite a la paloma cerrar el ala replegando uno sobre otro brazo, el antebrazo y la mano y desplegarla, enderezando esas tres partes, una prolongando las otras.

El aletazo dado por la paloma lleva la cabeza de ala a ejercer una presión en el sitio donde se articulan el coracoides y la clavícula. El golpe de ala provoca allí simultáneamente un empuje hacia delante y una presión perjudicial hacia el interior. Pero el coracoides, que constituye el pilar del hombro, recibe esta presión y la anula, pues está articulado por el otro extremo, al esternón. Lo que queda de la presión es destruido por la horquilla, formada de la reunión de las dos clavículas y que está unida también al esternón pero por un ligamento elástico.

Así transformadas las extremidades de la paloma (anteriores) se han convertido en excelentes órganos de vuelo, las alas que tienen la forma de hélices y que están provistas cada una de ellas de un juego de palas a la vez muy flexibles, y muy resistentes; las plumas grandes o remeras.

Sólidamente implantadas en la carne y aún en los huesos como lo son las remeras primarias, están unidas entre ellas por un conjunto de ligamentos fibroelásticos que les permiten, ya sea en una superficie que se apoya en el aire cuando el ala baja, o pivotear o dejar pasar el aire al elevarse.

Ya he dicho que los huesos de la paloma son huecos o neumatizados, porque no contienen médula, como los nuestros o los de los grandes animales, sino aire. El peso es el enemigo número 1 del vuelo. Habría que hacer pues, a los huesos a la vez sólidos y livianos, lo que la naturaleza ha hecho, creándolos huecos y uniéndolos de un modo a propósito para resistir todo.

Conferencia pronunciada por M. Landery, con motivo del seminario de jueces, que tuvo lugar en Madrid, durante los días del 9 al 12 de octubre de 1971.

Traducido para “en forma” por Daniel Riera.


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 El estándar internacional

La teoría de la cola

Cuando introduje por primera vez la teoría de la cola en la colombofilia, muchos fueron los que pensaron que era un truco para vender más, y que yo lo único que buscaba era darme publicidad, pero desde entonces, otros han escrito sobre ello y otros tantos me han dado las gracias por haber traído la teoría a su atención. Un colombófilo de 70 años me escribió una carta diciéndome que aunque lleva de aficionado toda su vida, nunca había oído nada parecido sobre la cola hasta que lo leyó en uno de mis artículos de la revista Racing Pigeons. Esta persona, juez y gran entendedor de la teoría del ojo, decidió poner la teoría en práctica y se vio sorprendido al seleccionar las mejores palomas de cada palomar que visitaba.

Todavía no puedo expresarme de tal manera, ya que debo completar algunas observaciones, y eso me llevará al menos otras dos temporadas para confirmar mi trabajo.

Habiendo no obstante examinado cientos de palomas, me siento capaz de darles alguna información sobre la teoría, que expondré a continuación.

Empezaré mis explicaciones con lo que voy a llamar El avance de la cola.

El avance de la cola:

Una teoría que he leído hace unos años, aconsejaba que si el colombófilo examinaba las dos plumas de los extremos de la cola y encontraba en los cañones de dichas palomas, marcas o una serie de puntos pequeños, estábamos ante una paloma que había tenido un concurso muy duro. Esto puede ser una tontería ya que el colombófilo sabrá por el tiempo empleado por sus palomas si el concurso ha sido duro o menos duro. Pero esta teoría tendrá valor si esas mencionadas marcas apareciesen sólo en algunas palomas de las llevadas al concurso. Las palomas que apareciesen con estos puntos, habrán tenido que hacer un esfuerzo mayor para regresar a su palomares, bien porque su estado de forma no era el más adecuado para ese concurso o también por haber hecho un sobre esfuerzo en su afán de regresar cuanto antes con su pareja. Estos puntos o marcas servirán de aviso al colombófilo para darse cuenta de que esa paloma necesita un descanso.

Admitámoslo, esto es sólo una teoría, pero esos puntos aparecen y yo los he visto en ganadores y en palomas que han pasado la noche fuera de sus palomares. Cuando esto ocurra en ganadores yo recomendaría al propietario que le diera un largo descanso o bien los retirara para el resto de la temporada, porque entre todas las palomas que he visto con estas marcas, sólo una ha vuelto a volar bien esa misma temporada, y a dicha paloma se le permitió tener un descanso y que criara un pichón antes de volver a la competición.

En algunas palomas la pluma izquierda del extremo de la cola aparece un poco rota en su cañón y en otras son ambas plumas de los extremos las que aparecen rotas, pero nunca he visto una paloma que apareciese con la pluma del exterior derecho, rota solamente. Cuando veo una paloma con estos cortes, me está diciendo que ha pasado al menos una noche fuera de su palomar, y esto puede ser causado por el estrés sufrido por la paloma. De todas maneras, no todas las palomas que han pasado una noche fuera presentan estos signos, lo que me conduce a pensar que sólo aquellas que han tenido que hacer un gran esfuerzo en regresar a su palomar muestran cortes o puntos.

Las plumas del centro:

Estas plumas sirven como aviso de fiebre. Hace unas semanas fui a un palomar a examinar los reproductores, y me encontré que en dos de esas palomas aparecían unas manchas blancas en una de sus plumas del centro de la cola. Esas manchas no eran como otras que aparecen de forma natural en las plumas del ala de alguna paloma, sino que eran como polvillo blanco alrededor de la cola.

Curiosamente las dos palomas que sufrían estos síntomas eran las dos últimas que se habían incorporado al cuadro reproductor. Ya que en principio no había causa justificada para la aparición de esas manchas dado que el estado de salud era el correcto, se pensó que el único motivo aparente pudo haber sido el cambio de palomar, o también, como me remarcó el colombófilo dueño de las palomas, la posibilidad de que un gato que había estado merodeando fuera el causante de la fiebre sufrida por esas palomas, al tener éstas el sistema nervioso alterado.

Todo esto nos lleva a la conclusión de la importancia que tiene el tener aislado o protegido el palomar de gatos o todo tipo de roedores que puedan causar daños tanto físicos como psíquicos.

Las plumas superiores:

Cuando estaba chequeando todas las palomas antes de un concurso por si alguna presentaba los signos ya mencionados, me encontré con un yearling que tenía tres líneas distintas cruzando las plumas superiores, pregunté entonces al dueño si esa paloma había pasado la noche fuera o si había estado sometida a algún tipo de estrés, siendo su respuesta afirmativa. La paloma en cuestión tardó 6 horas en recorrer 60 millas, llegando agotada. He podido observar estas mismas tres líneas alrededor de la cola de muchas palomas que han tenido que soportar muchas horas de vuelo. Estas líneas pueden ser causadas por el pánico que muestran algunas palomas al sentirse pérdidas antes de encontrar el camino correcto que las conduzca a casa.

Otro tipo de marcas que aparecen en las mismas plumas, consisten en diversas líneas que se cruzan en la parte superior de las plumas, que, particularmente, sólo he visto en palomas adultas.

Estas marcas pueden ser observadas en palomas que retornan de un concurso. Esto ha sido notado no sólo por mí, sino por colombófilos amigos míos que han vistos estas líneas en palomas que han volado largas distancias o que han permanecido volando por más de 8 horas.

Parece ser que estas marcas aparecen en palomas que han tenido que recurrir a sus reservas, realizando su máximo esfuerzo. Cuando esto se hace notar en alguna paloma quiere decir que ésta ha llegado a su límite en la distancia. Por ejemplo, si estas aparecen después de 400 millas, la paloma no debería ser enviada a 500 millas ya que habría alcanzado el límite de sus capacidades.

Posición del cañón:

Esta parte de la teoría se encuentra todavía muy debatida, y, solamente, el tiempo decidirá la verdad.

-Cañón a la derecha:

Para explicar por qué el cañón de las plumas de la cola es importante, conviene centrarnos en ellas:

Si la cola tiene 12 plumas, miraremos solamente a las de arriba cuando ésta se encuentre en posición normal, y notará que algunos cañones se encuentran en el centro, otros a la derecha, y otros a la izquierda de la pluma.

Aunque he visto y cogido cientos de palomas, todavía no he encontrado una paloma que tuviese el cañón de la pluma ligeramente desviada a la derecha y que hubiese ganado un premio. De hecho estas palomas suelen ser de muy bajo estándar. En estos casos esas palomas, y hay que decir que es muy fácil encontrarse con ellas, suelen estar equilibradas, con muy pocos riñones y un peor signo del ojo.

En casos donde el cañón es recto, pero se desvía solamente un poco hacia la pluma, es posible encontrar buenas palomas. Este fenómeno casi me hace abandonar la teoría, especialmente porque cuando estaba realizando mi investigación fui avisado por uno de los líderes de la colombofilia mundial, el cual me dijo que la cola no repercutía en el vuelo de la paloma. Una vez que hube descubierto buenas aves con el cañón desviado hacia la derecha, empecé a aceptar el consejo de aquel buen colombófilo y a renegar de mis principios, hasta que me acordé de aquello que decía que un buen colombófilo siempre debe mirar detrás de lo percibido a primera vista. Comencé de nuevo a examinar esas palomas y descubrí que aunque tenían el cañón de la primera pluma ligeramente desviada hacia la derecha, la pluma de más abajo, es decir, la segunda pluma empezando por arriba, tenía el cañón desplazado hacia la izquierda en todas ellas.

Después de confirmar mi investigación y volver a revisarla, ésta me condujo a las siguientes conclusiones:

  1. Cuando el cañón se tuerce, o hace un ángulo hacia la derecha: palomas de pobre calidad.
  2. Cuando el cañón es recto y un poco desplazado hacia la derecha: palomas mejor equilibradas, pero todavía de baja calidad.
  3. Cuando el cañón es recto y un poco desplazado hacia la derecha con un cañón desviado a la izquierda en su segunda pluma: palomas más equilibradas que las anteriores.
  4. Cuando el cañón de la primera pluma es recto y un poco desplazado a la derecha, estando muy desviado hacia la izquierda el cañón de la segunda pluma: palomas muy bien equilibradas y de buena calidad.

Las palomas que tienen en su primera pluma un cañón desviado hacia la derecha, deben ser desechadas para la reproducción, siendo sólo admitidas en este caso las que representan el caso 4 arriba mencionado. Con este tipo de palomas ya me he encontrado yo, siendo éstas grandes reproductoras y voladoras, pero en cada caso su pareja debe tener en su primera pluma un cañón desplazado ligeramente hacia la izquierda. Al principio yo clasificaba a todas las palomas que presentaban estas características, como malas palomas, pero al encontrar alguna buena dentro de esta clase, fue cuando aprendí la importancia de buscar lo que nos deparaba la segunda pluma. En todo caso, pienso que no hay que hacer muchos miramientos a las palomas con los cañones a la derecha.

-Cañón en el centro:

En casos donde el cañón está situado en el centro de la pluma de una forma recta y sin curvas, serán signos de buenas palomas y bien equilibradas, habiendo sido encontradas muchas ganadoras con estas cualidades. Esto no quiere decir, que todas las palomas que tengan el cañón en el centro vayan a ser campeonas si después presentan un signo del ojo deficiente o un ala defectuosa; pero sí me gustaría recalcar que éstas tienen grandes posibilidades de ser buenas.

Dentro de las palomas con estas características hay unas que pueden considerarse como excelentes. Las que tienen las tres primeras plumas de la cola en armonía, queriendo esto decir que si extendemos las tres primeras plumas, la primera, como dije antes, tendrá el cañón en el centro, la segunda tendrá su cañón bastante desviado hacia la izquierda y la tercera tendrá el cañón un poco desplazado hacia la derecha. Esto indica que esas palomas son muy buenas reproductoras, especialmente si el cañón puede ser visto gradualmente acercarse al centro desde las dos plumas de los lados cuando la cola se encuentre abierta, alcanzando el centro paulatinamente al llegar a la pluma central. Palomas con estos dones son realmente excepcionales, equilibradas desde la cabeza hasta las patas, y la perfección que presenta la cola parece extenderse por todo el cuerpo.

Las palomas que tienen el cañón en el centro, pero luego no presentan la misma armonía en sus plumas, aún siendo buenas, no tienen la misma calidad; siendo en este caso las peores, las que tienen el cañón de la segunda pluma desviada a la derecha.

-Cañón a la izquierda:

Palomas con estos cañones desplazados hacia la izquierda, siempre presentan un cierto problema a los colombófilos; es posible encontrar tanto palomas campeonas como mediocres entre estas y normalmente no es fácil averiguar de qué tipo se trata.

Investigaciones posteriores me llevaron a las siguientes conclusiones:

1. Cañones muy poco desplazados a la izquierda:

Normalmente esto indica palomas de poca calidad, mal equilibradas, con pocos riñones y un ojo muy pobre. Estas palomas quizás sean capaces de ganar un concurso de poco kilometraje, pero seguirán siendo inválidas para puntear en un concurso de cierto kilometraje y menos aún para construir un palomar con ellas.

2. Cañones con un poco más de desvío a la izquierda (6.4 mm):

Parece haber en este tipo una mezcla de buenas y malas palomas, siendo difícil descifrar de qué tipo se trata con el sólo hecho de mirar la cola de dichas palomas. Aquí el signo del ojo puede decantar la balanza por unas u otras dependiendo de la profundidad del mismo, pero si sólo nos guiamos por la cola, serán preferibles aquellas que tengan un cañón en línea recta en vez de uno en curvas.

3. Cañones muy desplazados hacia la izquierda:

En esta categoría hemos encontrado muchos campeones y de hecho todos los ganadores de 500 millas que he cogido esta temporada tenían el cañón de la pluma de arriba muy desviada hacia la izquierda. No todas las palomas de esta categoría son campeonas, algunas ni siquiera son buenas palomas. Para juzgar la calidad de éstas es necesario extender las dos primeras plumas. Normalmente cuando el cañón de la pluma de arriba está muy desplazado a la izquierda, la siguiente pluma tendrá un cañón desviado a la derecha.

La base de la cola:

Esta área que forma parte de la espalda más que de la cola, ha sido objeto también de teorías contradictorias. Un gran colombófilo decía que si hacías un poco de presión con los dedos en la espalda de la paloma y la cola se movía era indicación de que no era apta para largas distancias. Otro gran colombófilo inglés creía que la cola debía elevarse al ser presionada con los dedos para indicar que esa paloma no era apta para las grandes distancias.

En cierto modo ambos están en posesión de la verdad, ya que por un lado en una paloma de grandes distancias la cola no debe moverse por ningún motivo.

Yo, particularmente, prefiero el pensamiento del primer colombófilo, ya que el segundo da a entender que solamente no son aptas para largas distancias aquellas que inclinan la cola hacia arriba sin hacer mención de aquellas otras que la inclinan hacia abajo.

La cola, para finalizar, debe en todo momento resistirse ante cualquier presión a que sea sometida con cierta moderación por el colombófilo, de ahí se podrá entonces sacar la conclusión de que esa paloma está calificada para largas distancias.

Traducido por: Celso García de Tuñón

Autor:

D.V. Belding


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 La teoría de la cola

Huelen el camino a casa

Una nueva investigación afirma que el «mapa» necesario para que las aves se orienten con esa extraordinaria facilidad está “escrito” en la atmósfera.

Las palomas mensajeras, al igual que otras aves, son extraordinarias navegantes. Pero la forma en la que son capaces de encontrar su camino de regreso a casa todavía tiene algunas incógnitas. Para navegar, las aves requieren un «mapa» (que les diga que su palomar se encuentra en el sur, por ejemplo) y una «brújula» (que les indique dónde está el sur). Esa brújula es el Sol y el campo magnético de la Tierra, pero ¿de dónde sacan el mapa? Investigadores alemanes creen que está «escrito» en la atmósfera: los olores traídos por los vientos indican el camino.

Experimentos realizados en los últimos 40 años han demostrado que las palomas mensajeras se desorientan cuando su olfato se altera o cuando no tienen acceso a los vientos naturales en su lugar de origen. Sin embargo, muchos investigadores no estaban convencidos de que los olores traídos por el viento pudieran proporcionar a las palomas ese mapa necesario para navegar. Ahora, Hans Wallraff, del Instituto Max Planck para la Ornitología en Seewiesen, Alemania, ha demostrado que la atmósfera contiene la información necesaria para ayudar a las palomas a encontrar su camino a casa. La investigación aparece publicada en Biogeosciences (pueden acceder a ella haciendo clic aquí), una revista de acceso abierto de la Unión Europea de Geociencias (EGU).

En investigaciones anteriores, Wallraff recogió muestras de aire en más de 90 sitios dentro de un radio de 200 km alrededor de un antiguo palomar cerca de Würzburg, en el sur de Alemania. Las muestras revelaron que las relaciones entre determinados compuestos orgánicos volátiles (químicos que pueden ser una fuente de aromas y olores) en la atmósfera aumentaban o disminuían a lo largo de direcciones específicas. «Por ejemplo, el porcentaje del compuesto A en la suma de A + B o A + B + C + D aumenta a medida que uno se mueve del norte al sur», explica Wallraff.

Estos cambios en las proporciones de compuestos se traducen en cambios en el olor percibido. Pero una paloma que nunca ha salido de su altillo no sabe en qué dirección ocurren los cambios, a menos que haya estado expuesta a los vientos en su lugar de origen.

El “olor del sur”.

En casa, se cree que un pájaro puede asociar ciertos olores con determinadas direcciones del viento. «Si el porcentaje de compuesto A aumenta con los vientos del sur, una paloma que vive en un palomar en Würzburg aprende esta correlación. Si la paloma es liberada en un sitio a unos 100 kilómetros al sur de su hogar, el ave huele que la relación de compuesto A se encuentra por encima de lo que está, en promedio, en su palomar, y vuela hacia el norte», explica Wallraff.

Pero esta explicación de cómo las palomas pueden utilizar los olores por el viento para encontrar su casa era sólo una hipótesis. Wallraff todavía tenía que demostrar que la atmósfera realmente contiene la base del mapa que las palomas necesitan para navegar. En el nuevo trabajo, el investigador desarrolla un modelo que demuestra que las palomas pueden encontrar su camino de regreso a sus palomares utilizando datos atmosféricos reales, solo con el conocimiento de los vientos y los olores desde su hogar.

El modelo utiliza un enfoque iterativo para imitar la evolución animal mediante la introducción de mutaciones aleatorias en las palomas virtuales, haciéndolas más sensibles a los compuestos volátiles que son más eficaces para la navegación. Mediante la selección de las mejores mutaciones en el transcurso de miles de generaciones, el modelo crea palomas virtuales capaces de orientarse. Demuestra que incluso las aves inexpertas podrían utilizar la información atmosférica para la navegación. Los resultados, según su autor, presentan la pieza que falta en el rompecabezas de la navegación de la paloma mensajera, lo que confirma que los vientos y los olores pueden funcionar en realidad como un sistema de mapas.

Publicado en ABC.es Ciencia el 6 de Noviembre de 2013.

Extraído de: http://www.abc.es/ciencia/20131106/abci-palomas-mensajerashuelen- camino-201311061256.html


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 Huelen el camino a casa

El estrés en la colombofilia

El estilo de vida de la sociedad actual ha ligado el uso del término estrés a una alteración, tanto física como psicológica, que acaba arrastrando al organismo hacia cierta variedad de cuadros patológicos.

Fisiológicamente, la evolución ha diseñado el estrés como un mecanismo de defensa, que predispone al organismo de los vertebrados para enfrentarse a situaciones que puedan suponer una amenaza, o que requieran una elevada demanda de energía. Aunque sí es cierto que, cuando un organismo está sometido a estrés durante periodos prolongados, sus efectos acabarán pasando factura a su salud.

Cuando hablas con compañeros, o lees artículos acerca del manejo de la colonia, siempre nos aconsejan que el palomar debería ser un remanso de paz. Las palomas tienen que estar tranquilas. ¿Por qué? Muy sencillo. El nerviosismo presente en un ambiente intranquilo juega en nuestra contra en varios niveles. Como veremos más adelante, va a mermar la salud de la colonia, limitará la capacidad y calidad reproductiva, lastrará el crecimiento de los pichones y hasta perjudicará, como no, el desarrollo deportivo de nuestras atletas.

El estrés es otro de esos enemigos silenciosos que está al acecho para amargarnos una campaña.

Entremos un poco más en materia. Vamos a diseccionar este problema basándonos en los conceptos de algunos expertos que se han acercado con más profundidad a este campo. Dividiremos el estrés que pueden padecer los animales en 2 tipos:

1-Estrés psicológico, que puede ser debido a:

  • Restricción de los movimientos o inmovilización.
  • Manejo poco delicado durante procesos habituales como encestes, reanillamientos, enjaules, transportes, sueltas, etc. Especialmente durante las primeras ocasiones, cuando las aves aún no están acostumbradas.
  • Exceso de población o espacio reducido en el palomar, como fuente de enfrentamientos frecuentes entre los individuos que lo habitan.
  • Novedades. Cualquier novedad, cuando un animal es súbitamente expuesto a ella, es un gran factor productor de estrés psicológico, especialmente en los individuos más jóvenes. En la vida salvaje, las novedades y los sonidos o imágenes extrañas suelen ser señales de peligro.
  • Constante presión depredadora.

Todos presentan un poderoso denominador común dentro del mundo animal, el miedo, uno de los principales productores de estrés. En cualquier caso, para los animales domésticos, tanto las experiencias previas como los factores genéticos relacionados con el temperamento, interactúan de maneras complejas para determinar cuánto miedo va a mostrar un animal ante una situación determinada.

Centrándonos en el trato colombófilo-palomas, un ejemplo de lo anterior podemos encontrarlo en aquellas aves que han sufrido experiencias previas de manejo poco delicado o inadecuado. Para ellas constituirá una experiencia agresiva que recordarán de cara a futuras ocasiones, y cuando se las vuelva a exponer al mismo manejo, podrían sufrir más estrés que aquellas cuyas experiencias previas hayan resultado benignas.

Es un concepto básico en la colombofilia el hecho de que las palomas deben estar tranquilas durante nuestra presencia y manejo. Con el tiempo, la exposición gradual de los pichones a las experiencias novedosas les permite acostumbrarse a estímulos indoloros que en un principio les habían provocado una reacción de fuga (manipulación, encestes, etc).

Sin embargo, diversos estudios sobre animales de granja han demostrado que estos no se habitúan a procedimientos que, sin ser necesariamente dolorosos, les generan mucha aversión. Esto es igualmente válido para las palomas, que jamás llegarán a acostumbrarse a un manejo que les cause un gran malestar, por mucho que se repita la experiencia a lo largo de su vida.

Asimismo, la forma en que un animal es manejado en las etapas tempranas de su desarrollo tendrá un efecto perdurable en su respuesta fisiológica a situaciones de estrés durante el resto de su vida. De esta forma el manejo dócil y continuado de los pichones suele derivar en adultas más tranquilas y fáciles de manejar, ya que el amansamiento puede reducir la reactividad fisiológica del sistema nervioso de cara a futuras experiencias ajenas a lo habitual.

Las experiencias previas de manejo interactúan también con los factores genéticos, por lo cual las características de cada estirpe también pueden determinar en cierto grado el tipo de reacción de un individuo respecto a los demás, según los rasgos que cada criador haya seleccionado en sus colonias.

2-Estrés físico, debido por ejemplo a:

  • Mala alimentación y déficits nutricionales.
  • Sed.
  • Falta de descanso.
  • Fatiga. -Lesiones.
  • Parásitos externos.
  • Condiciones de temperatura y humedad extremas.

Ahora que conocemos algunos tipos de estrés y sus causas, ¿cómo podemos cuantificar el estrés en nuestras palomas? Podemos hacerlo usando una combinación de dos métodos:

Las mediciones en el organismo y los tejidos de las palomas.

El análisis de la conducta de nuestras aves.

Aunque solo sea posible realizar uno de ellos con los medios de los que habitualmente disponemos en el palomar, aplicando ambas vías de forma simultánea obtendríamos una mejor medida general del estado de incomodidad que puedan estar padeciendo las aves.

1. Mediciones en los tejidos y fluidos de las palomas:

A pesar de la imposibilidad de llevarla a cabo para la mayoría de colombófilos, nos conviene tener ciertas nociones de los cambios fisio y citológicos que se producen en el organismo de una atleta estresada porque, como veremos más adelante, entran en grave conflicto con el desarrollo orgánico del deporte. Además, estos factores de tipo hormonal suelen llevar asociado un mecanismo de respuesta que se traduce en la conducta de las palomas y es, por tanto, visible a ojos del colombófilo.

Entre los cambios relacionados con el estrés que se pueden medir en las aves, destacarían las concentraciones de corticosteroides, adrenalina, noradrenalina y hormonas tiroideas. Otras variables asociadas al estrés son los niveles sanguíneos de cortisol plasmático (siendo la medida más clásica de estrés), glucosa, lactato, insulina, ácidos grasos volátiles y volumen globular aglomerado (VGA). Presentándose los valores más altos en aquellos animales sometidos a condiciones más estresantes.

2. El análisis de la conducta animal:

Es el más fácil de efectuar y el colombófilo avezado siempre se encuentra en vanguardia a la hora de detectarlo. Podemos descubrir la presencia de estrés ante la aparición de conductas anormales, repetitivas o redirigidas (picoteos, marchas, balanceos, etc). En las aves podríamos incluir, por ejemplo, el cuidado y estado general de las plumas, que suele resultar altamente significativo como medida de los niveles de estrés.

Según los mecanismos de respuesta determinados por factores de tipo hormonal o de tipo conductual, las aves, en su afán por cambiar su propia situación respecto del estímulo causante de estrés, realizarán conductas determinadas; por ejemplo, el simple deseo de huida para evadir estímulos como el dolor, o la amenaza de un depredador.

En el caso de estímulos generadores de estrés, como por ejemplo el “estrés calórico”, las aves activan conductas de disminución en el consumo de alimento, incremento en el consumo de agua y mecanismos de termorregulación, que involucran conductas visibles como el repliegue de las plumas, la extensión de las alas y el jadeo.

Cuando las palomas son expuestas a un estímulo de aversión que por falta de experiencia no pueden predecir, se pueden presentar los estados conocidos como ansiedad o miedo. Entre las manifestaciones conductuales sobresalen el incremento en actitudes como la vigilancia extrema, aumento en el estado de alerta así como en la capacidad de reaccionar, también denominada “reactividad” (nerviosismo).

El estrés y sus posibles efectos negativos:

Ya sabemos que el estrés es un estado que prepara a la paloma para una respuesta rápida. Básicamente, durante la reacción de alarma, el organismo va a disparar la producción de adrenalina y la de corticosterona. Este estado no perjudica en absoluto al organismo, el problema sobreviene cuando encontramos una persistencia… cuando el ave, por alguna de las razones antes expuestas, se encuentra constantemente estresada.

El efecto conjunto de ambas sustancias está destinado a la movilización de las reservas de energía almacenadas por el organismo… carbohidratos, grasas y proteínas.

Si una paloma se encuentra ante un peligro real, esta reacción es estupenda. Pero si simplemente está estresada porque nosotros mismos la asustamos… y si esto se mantiene día tras día… ya nos podemos ir olvidando de que esta paloma vaya a tener suficiente energía almacenada para un concurso exigente.

Esta situación es extensible al desarrollo de los pichones, que van a ver reducida su disponibilidad de grasas y proteínas a la hora de “construir” su organismo.

Los reproductores se van a encontrar un panorama parecido, ya que les constará mantener el sobrecoste de la cría para su propio organismo. Y es probable que las hembras vean limitada la calidad de sus huevos, con lo que el problema pasa a la siguiente generación.

Por otro lado, y como todos sabemos, el estrés puede suponer un hándicap importante para mantener un estado de salud óptimo dentro de la colonia.

Algunos autores sostienen que la continua activación de la glándula suprarrenal, durante los ciclos de producción de adrenalina, la vuelve progresivamente insensible a los factores de activación, o incluso llega a alterar su estructura, con lo que acabará por perder efectividad.

Y a largo plazo, la presencia prolongada de glucocorticoides como la corticosterona en el sistema circulatorio acabará por tener un efecto perjudicial sobre la estructura de algunos órganos linfoides (timo, bazo y bolsa de Fabricio) considerados como blanco. Estos órganos forman parte del sistema inmunitario produciendo y desarrollando algunas de las células defensivas que protegen el organismo. Sin ser consciente de ello, la propia paloma se está inmunosuprimiendo.

Un palomar tranquilo, por tanto, no solo es necesario para el conveniente descanso de nuestras palomas, también es imprescindible cuando queremos asegurarnos de que su crecimiento, su capacidad física y su salud estén aseguradas.

Carlos Padín Cores – Zoólogo.


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 El estrés en la colombofilia

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