Unas familias que se han ido creando y adaptando al medio marítimo a partir de ejemplares europeos y a través de generaciones concursando en algo más de un siglo de existencia
LINAJES TRADICIONALES DE CANARIAS, ELEGANTES EJEMPLARES DE PROBADA VALÍA QUE NOS HACEN FELICES CADA DÍA
Las palomas mensajeras contrastadas y excelentes son buenas en todas partes del mundo, sus naturalezas fuertes, sus impecables condiciones físicas son indicios incontestables a modo de credenciales, de tarjetas de presentación para aspirar a alcanzar las más altas cimas de la competición oficial.

Manuel Ángel de la Rosa Báez, miembro fundador de la Real Sociedad Colombófila de Tenerife en 1902, una de las más grandes leyendas colombófilas de Canarias, su línea de origen Paul Sion hizo que con el tiempo se denominara a sus palomas hasta nuestros días, como Sion de la Rosa.
En el caso de las Islas Canarias cuyos planes de vuelo se desarrollan fundamentalmente sobre el océano Atlántico, tanto en vuelos entre las Islas, en las cubiertas de buques desde millas de alta mar, en sus travesías hacia la Península, así como de diferentes puntos de la costa continental de África y últimamente desde Sagres en el sur de Portugal, ha ido propiciando desde los inicios a la colombofilia organizada a partir del año 1900, que una serie de estirpes fueron echando raíces en cada Isla, de esos ejemplares traídos en diferentes ocasiones desde el exterior y que algunas familias consiguieron, en diferentes manos, adaptarse a esa nueva situación de pasar de volar en zonas continentales a volar en el medio marítimo. Un gran cambio de entornos, orografías, vientos y climas que abrían con esfuerzo titánico a través de sus sucesivas y diferentes generaciones, nuevas circunstancias y situaciones que sin duda vinieron a cumplimentar los grandes desafíos por los que desde entonces han venido superando hasta alcanzar distancias de más de mil kilómetros en las sueltas de gran fondo de cada temporada.

José Carrillo Armas, miembro que fue de la Real Sociedad Colombófila de Tenerife desde 1924 y miembro fundador del Círculo Colombófilo de Tenerife en 1945, junto a su hermano Juan lograron que se definiera su linaje como la raza Carrillo, recogida en un trabajo bajo el título de -Consanguinidad y cruces. Las razas-, publicado por el Boletín Colombófilo Nacional, en Santander en 1947.
Cabe aquí valorar la ayuda durante años, del Ejército español en cuanto a los medios puestos a disposición de la colombofilia en las Islas, referentes al reparto de ejemplares y a las ayudas en el transporte, entre otros aspectos, en ocasiones terrestres y muchas de ellas en barcos que prestaban sus servicios tanto en las millas de entrenamientos como en los desplazamientos hacia los fondos y grandes fondos de muchas temporadas.
El prestigio que esto supone para esas palomas mensajeras establecidas en Canarias desde algo más de un siglo, que a través de su comportamiento deportivo han podido adaptarse y prosperar a las nuevas condiciones marítimas, les ha desarrollado y dotado de una habilidad para enfrentarse a esas nuevas situaciones, abriendo continuamente a la lógica evolución, nuevos objetivos deportivos y el colombófilo isleño en medio de un aprendizaje continuo, se viene especializando en cada generación, con una técnica específica, a través de su dedicación con sólidos fundamentos, con pensamientos estratégicos adecuados teniendo la mente abierta a tales experiencias, para no detenerse ante las cuestiones a las que se enfrenta continuamente y responder en consecuencia en cada momento a cada reto que se presenta, por difícil que en un principio parezca.
ALGUNAS FAMILIAS ESTABLECIDAS EN TENERIFE Y SUS SELLOS DE IDENTIDAD
En la isla de Tenerife se empezaron a traer ya palomas desde 1884, procedentes de Lieja, Bélgica, las que trajo a su residencia, de La Laguna, Alonso de Nava y Grimón, estando las mismas al cuidado de Severiano Álamo Martín. En 1913, a consecuencia de suprimirse por Real Orden de 21 de febrero de ese año, el palomar Militar instalado en Tenerife, se distribuyen los ejemplares del mismo, todos ellos de excelentes orígenes europeos, entre colombófilos de las islas de Tenerife y La Palma. En una detallada relación a través de un escrito de la Comandancia de Ingenieros de Santa Cruz de Tenerife, se distribuyeron un total de 91 ejemplares.

Gregorio Chueca Martín, incorporado a la Real Sociedad Colombófila de Tenerife en 1941, para ingresar posteriormente en el Círculo Colombófilo de Tenerife. Su importante cultivo de palomas partió de ejemplares de George y Víctor Fabry fundamentalmente. En 1970 introdujo a través de su amigo Pedro Perera, este interesante cultivo en la isla de La Palma, encontrándose en la actualidad en el origen de grandes viajeras de fondo en esta Isla.
A partir de ahí, con el crecimiento de la utilización deportiva de la paloma mensajera, empiezan a aparecer diferentes Sociedades Colombófilas bajo la tutela de la Real Federación Colombófila Española y en torno a ellas empiezan a ser conocidas una serie de linajes europeos de entre los cuales comienzan a consolidar su lugar en la historia colombófila como los Paul Sion, los Jules Janssens, los Alejandro Hansenne, los Renier Gurnay, los Guillaume Stassart, los Arturo Bricoux, los Desmet-Matthys, los Óscar Devriendt, los Alois Stichelbaut, los Mauricio Delbar, los Georges y Víctor Fabry, los Pierre Dordín, los hermanos Cattrysse, los Robert Sion, los hermanos Janssen o los Jan Aarden por citar algunos de los más importantes y cuyas huellas con sus nuevas identidades aún florecen con fuerza y aportan grandes logros espectaculares en la colombofilia actual, tanto en su desarrollo como en su evolución.
De la América continental e insular también nos llegaron ejemplares, descendientes de algunas de las familias citadas, así como para allá, salieron también destacados ejemplares de las Islas. Todas ellas, lógicamente, salidas originalmente desde países europeos y adaptadas a sus nuevas realidades.

Ángel Martín Trujillo, se incorporó a la colombofilia en 1940 en el Grupo Norte de Tenerife, en el Puerto de la Cruz y fue miembro fundador del Club Colombófilo Valle de la Orotava en 1964, su prestigiosa línea de palomas es conocida como “los harinosos”, destacando sobre todo en los concursos de fondo y gran fondo en los que participó. Fue además vicepresidente de la Real Federación Colombófila Española en uno de los mandatos de Carlos Márquez Prats.
Con la proverbial tenacidad que caracteriza al colombófilo de las Islas, gestionadas por hábiles aficionados, con la fusión de las líneas que han alcanzado estas orillas, y a pesar de las carencias y dificultades de la vida que nos acompañaron durante el siglo XX, corren por las venas de estas corredoras de vuelos marítimos, la mágica fusión de tan extraordinarios linajes que han propiciado el perfil de una paloma elegante y de gran calidad por su adaptación al medio, y que aportan en sus genealogías la nobleza de su origen.
En los últimos años y gracias a los niveles de prosperidad que se van alcanzando, ha sido posible organizar subastas de las actuales figuras europeas y así nos han visitado colombófilos reconocidos de la talla de Martha Van Geel, Ives Van de Poel, Wim Muller o Jos Thoné, entre otros. El tiempo valorará la valía y adaptación de las nuevas incorporaciones y el enriquecimiento que de ellas pueda surgir en este nuevo entorno.

Manuel Clemente Socas, miembro del Círculo Colombófilo de Tenerife y de la Real Sociedad Colombófila de Tenerife, cultivó la línea de Maurice Delbar con gran éxito potenciando sus valores en cuantos concursos participó, sus palomas registraron buenas proezas en la disciplina de otros colombófilos de las Islas, hoy en día están en manos de su hijo Manuel Clemente Pérez.
Todo este compendio de selección, de cruzamiento y de valoración de los ejemplares capacitados para desenvolverse en estas latitudes, también forjaron nuevos linajes en las Islas y en consecuencia, en el caso que nos ocupa, en la de Tenerife, La Palma y La Gomera, de la aparición de nuestros iconos legendarios en Canarias con sus linajes reconocibles, y por citar a algunos de ellos, tales como Manuel Ángel de la Rosa Báez, los hermanos Carrillo, Ricardo Armas y Baker, Francisco García del Castillo, los hermanos Moreno Zamorano, Martin Marrero Hernández, Manuel García Déniz, José Martín Durán o Elías Ramos Morales entre otros.
LA PALOMA MENSAJERA EN CANARIAS Y LAS LÓGICAS EVOLUCIONES GENÉTICAS
En estos tiempos, donde podemos disfrutar de la oportunidad de encontrarnos con ejemplares ya con señas de identidades insulares actuales, sus detalles y las descripciones de sus principales características, se distinguen y se reconocen tanto en su estética y morfología como por su demostrada valía haciendo posible la gratificante experiencia de disfrutar del trabajo que tantas generaciones de colombófilos han tenido la generosidad de compartir y que están basados en los descendientes perfectos de las más nobles sangres que desde Europa, y en diferentes ocasiones han venido llegando a nuestras islas y que hoy en día disponemos de la síntesis de la evolución tras una ardua crianza selectiva y la belleza anatómica de estas palomas ya insulares y atlánticas y sus principales perfiles y características.

De izquierda a derecha; los hermanos Fernando, Juan y Manuel Aguilar Padrón, miembros fundadores, estos dos últimos, en 1957 del Grupo Colombófilo Gomera, grandes cultivadores de la estirpe de Guillaume Stassart, tanto en la propia Isla como en la etapa desarrollada por Francisco y Fernando en Caracas, Venezuela, donde practicaron la colombofilia durante algunos años, cuatro hermanos colombófilos con las mismas palomas, dos en cada lado del Atlántico. En la actualidad este linaje está en manos de Alejandro Bravo Aguilar, nieto de Manuel Aguilar Padrón.
Los resultados de trabajar con buenos ejemplares obtenidos de progenitores de gran valía ha venido haciendo posible que se abra paso durante más de una centuria de la calidad contrastada, nuevas variedades donde habilidades innatas para destacar acompañan a aquellas palomas mensajeras en las que concurren, de manera generosa la sangre de las diferentes cepas de noble origen que participan, como antes se señalaba, de las raíces de sus ancestros, aquellos originales ejemplares que llegaron desde el continente en diferentes ocasiones del siglo XIX, XX y XXI y de los que aún se pueden profundizar la búsqueda de sus orígenes y que hoy dominan en el escenario atlántico desarrollando sus propias características particulares, su alto rendimiento, su sobresaliente reputación y en consecuencia, su interesante y prestigiosa vida deportiva, después de una depurada selección.
José Antonio Montesdeoca
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